Es muy común que los hombres, experimenten poluciones nocturnas, también conocidos como sueños húmedos mientras duermen.
Pero también las mujeres somos capaces de experimentar excitación sexual y orgasmos mientras dormimos.
Por lo tanto, los sueños húmedos, no son sólo propiedad de los varones, ya que la mujer mientras duerme, también
es capaz de excitarse, lubricarse y llegar al orgasmo, muchas veces en forma más intensa que cuando se está despierta, esto quizá, porque en los sueños, uno se libera de inhibiciones y tabúes. Y lo curioso, es que muchas veces al despertarnos, somos capaces de recordar nuestro sueño erótico y de que hemos tenido un orgasmo.
Lo que si es verdad, es que en los varones, son mucho más frecuente que en las mujeres, ya que según lo explican los especialistas, al ser el pene más sensible y al estar má expuesto, cualquier tipo de roce, aunque sea con las sábanas, es capaz de estimularlo tanto como para provocarle una erección y finalmente una eyaculación.
Si nos referimos a cifras, estudios han revelado que el 100% de los varones, tienen sueños eróticos, mientras que en las mujeres, están presentes en un 70% de los casos.
En tanto, el 83% de los varones tiene o ha tenido poluciones nocturnas, mientras que en las mujeres, un 37%, han revelado tener orgasmos mientras duermen.
En ambos casos, se trata de un hecho involuntario y puede ser que los sueños húmedos sean consecuencia de algún sueño erótico que está teniendo la persona que lo experimenta, aunque no siempre están relacionados a éstos, ya que también suelen ocurrir cuando la persona se acuesta a dormir luego de tener una jornada cargada de un fuerte deseo sexual.
Si bien en la adolescencia son más frecuentes que ocurran, también personas mayores los experimentan, y contrariamente a lo que se pensaba, no sólo lo viven aquellos que han tenido una abstinencia sexual prolongada, sino también aquellos que llevan una vida sexual activa.
Sea cual fuere el motivo por el cual se producen, los sueños húmedos, son algo absolutamente normal y natural, por lo que no tienes de que preocuparte, ¡sólo disfrútalos!




Inglaterra. Estamos hablando del femy: una funda de poliuretano o de plástico, que se introduce en la vagina. Consta de dos anillos, uno que queda en el interior, y otro, de mayor diámetro, que permanece asomando hacia el exterior de los genitales de la mujer. Lleva ya lubricante en el interior, pero puede usarse otro, de forma adicional sobre el área externa genital e incluso sobre el pene. A pesar de que es relativamente novedoso para extraer datos exactos, se estima que su efectividad, como método de barrera, está alrededor del 95%. Por eso, puede usarse un espermicida como complemento. Pero eso sí, nunca en combinación con el condón masculino!! Su aplicación, no es más complicada que la del tampón, e incluso puedes adoptar las mismas posturas para su introducción: una pierna sobre la cama, o tumbada con ambas rodillas separadas. Es cuestión de práctica, pero aquí van una recomendaciones para facilitarte su uso: -Colócalo con el aro externo colgando hacia abajo, y cogiéndolo con los dedos pufemy extendidolgar e índice por el a
ro interno, deja que quede alargado y estrecho. -Con el dedo índice dentro del condón, ves empujando hasta el fondo el aro interno. -Guía el pene con la mano hacia el centro del condón, para que no se introduzca entre la pared vaginal y la parte externa del preservativo. Si te estás preguntando que ventaja añade al que puede llevar tu compañero, te sorprenderás favorablemente al saber: -Es inodoro, y una alternativa para los alérgicos al látex. -Puede insertarse sin la erección del pene (incluso hasta 8 horas antes de la relación), y no hay que retirarlo (un par de vueltas al anillo externo antes de su extracción) inmediatamente después de la eyaculación. Todo esto, contribuye a la espontaneidad del encuentro sexual, al no tener que interrumpir el juego sexual para su aplicación previa al coito. No podemos olvidar que, aunque sea más caro que el masculino, ¡también es de un solo uso!